Poco se conoce de los orígenes de Andy H. Belmondo, salvo que nació y se crió en la Isla de Martinica. Su formación se reduce a un curso de cocina cajun que recibió de la madame de un burdel en Nueva Orleans. Con esta actividad se gana la vida durante unos años antes de mudarse a Biarritz, donde trabaja como chico de compañía. Se rumorea que la H que adorna su nombre se la regaló una condesa que le produjo su primera obra cinematográfica: un documental de cuatro horas sobre gatos con banda sonora punk. De la película, que costó 2 millones de dólares y a día de hoy sigue inacabada, su autor ha confesado que la realizó “para demostrar que los gatos son elegantes con cualquier música de fondo”. También es conocido su trabajo literario. Pese a no contar con ningún libro editado, alguien que posee una inicial antes del apellido tiene que ser escritor. No en vano ha sido elogiado por la prestigiosa revista Granta: “combina el rigor académico de Michael Moore con la profundidad humanística de un tebeo de Zipi y Zape”.